A la UPR, ¿qué más nos van a pedir?

CA R M E N ELISA COTTO
SÍNDICA CLAUSTRAL Y CATEDRÁTICA DE LA UPR – HUMACAO


El Nuevo Día, página 64

A la Universidad de Puerto Rico se nos pide demasiado.

Se dice que la UPR -a la que la Ley 7 le dio un golpe mortal al reducirle la base de su fórmula- no se ha sacrificado lo suficiente. ¡Falso! Desde el 2009, para enfrentar la crisis, se han tomado medidas muy severas. Veamos algunas: Se cancelaron todos los aumentos salariales de los convenios colectivos. No se otorgaron los aumentos a los docentes. Tampoco se les concedieron ascensos, sabáticas ni otras licencias; acciones que son fundamentales para promover la investigación, la retención y el reclutamiento del mejor profesorado. Igualmente, se congelaron todas las plazas vacantes de los empleados no docentes y se redujo en 90% el uso de horas extras. También, se congeló el plan de mejoras permanentes para evitar incurrir en más deudas a pesar de que necesitamos reparar muchos de los edificios existentes y construir otros nuevos para mantenernos competitivos. Se impuso una reducción de 10% en el consumo energético y se redujo en 20% la compra o sustitución de equipos.

Asimismo, se redujo al mínimo el gasto de viajes al exterior no empecé la urgencia de internacionalización. Se redujo en 25% el equipo de reproducción de documentos. Se redujo el pago de exceso de vacaciones. Se ordenó la venta o disposición del 30% de los vehículos de motor, la eliminación de teléfonos móviles y se proveyó para la sustitución de los pagos en cheques por pagos electrónicos.

Para acentuar el clima de estrechez y maximizar los recursos, se le solicitó a todo el personal administrativo-docente del sistema -Presidente, rectores, decanos y directores de departamentos académicos- que impartieran cursos gratis. ¿Y el estudiantado? También puso su parte. El tiempo de las matrículas fijas se acabó. Desde el 2005, la UPR revisa y aumenta sus tasas de matrícula en un 4% anualmente.

La única solución razonable y justa para resolver nuestros problemas es revertir la Ley 7. Ésta le quitó a la UPR su participación en 25% de los recaudos del IVU y la excluyó de todos los nuevos recaudos que recibe el Gobierno como el de la contribución especial del CRIM.

¡Ahí está la raíz del problema! No permitamos que los portones cerrados, las botellas de agua en el aire, la fuerza de choque, las demandas y otras acciones nos distraigan de esa cruda realidad.

La UPR necesita que se le restaure su fórmula de financiación. La que le ha permitido a miles de puertorriqueños y puertorriqueñas transformar sus vidas. ¡La Ley 7 nos socavó su base y nos socavó el alma! ¡Ya hemos contribuido demasiado! ¿Qué más nos van a pedir?

This entry was posted in Luchas. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s