El gobierno “kitsch” frente a la huelga de la UPR

El  gobierno  “kitsch” frente  a la huelga de la UPR

“En  tiempos de crisis se invierte en cultura”. Jack  Lang

Entre los movimientos culturales del siglo XX  que  aletean  aún en el mundo de hoy, asoma el  KITSCH que no es más que la cultura del mal  gusto, el regodeo en el reino de la mediocridad.   Es un una copia inferior  o imitación  exagerada que desemboca en la vulgaridad. Es Lady Gaga. Un boceto barato o acción de comercialización fácil que apela al gusto vulgar de la nueva clase adinerada. Esta clase adinerada o política pensaba que se podía  imitar a la elite que  envidiaban, mediante  la acción falsa o una barata imitación de sus modos culturales. El  Kitsch  involucra un secreto desprecio  de las clases que se imitan y el deseo de diferenciarse  del  “arte culto”.

Frente a la industria cultural, donde el arte es controlado y planeado por las necesidades del mercado y es dado a un pueblo pasivo que lo acepta,  lo que se comercializa es un arte que no cambia y que es formalmente incoherente, pero que sirve para dar ocio  a la audiencia y algo que mirar. (H. Adorno).  Susan Sontag planteaba que el Camp (el kitsch con mirada irónica) era una atracción a las cualidades humanas que se expresaban por sí mismas en “tentativas falsas de seriedad”.  Esto implica una estética del artificio más que de la naturaleza.

En  la política la manifestación más cercana a la vulgaridad barata es el  régimen dictatorial.  En Italia, esta política, reflejo del  arte kitsch, se exponía como un primitivismo  que adoptaba lo  feo y lo  barato; un gobierno, que no es sino anti-gobierno, tanto por ser de fachada como por lo ordinario de sus manifestaciones. ¿No vemos aquí un retrato de nuestro anti-gobierno local?

Los gobiernos tienden a construir  para la satisfacción del pueblo que rigen o para  prolongarse en el  tiempo.  El nuestro, en cambio, es como en el arte  kistch un anti-gobierno que  procura la desestabilización y la destrucción de lo que existe, de lo que  funciona.  El gobierno  actual busca lo contrario al equilibrio, a lo intelectual, a lo natural. Adopta el desparpajo y la  desfachatez  bravucona como modo de acción. Todo como en el  kistch es artificio, pretensión barata, mentira (recuérdese que el Gobernador es mitómano compulsivo); todo es “tentativa falsa de seriedad”.

No sé en qué  universidades habrá estudiado la cúpula del Gobierno actual. Donde fuese, no les enseñaron sensibilidad, autocontrol, comportamiento público; elegancia. Más aún, diplomacia, que es el ingrediente superior en el discurso político. Sería una universidad KITSCH.  Pero nunca  es tarde para educarse.  La Universidad de Puerto Rico cuenta con cursos  nocturnos y Educación Continua. Yo, por ejemplo, les puedo enseñar modales, protocolo, civismo, locución, expresión oral, control emocional en momentos públicos difíciles y sobre todo, para  no caer en el  absurdo, congruencia entre el pensamiento, la palabra y la acción. Así evitaremos hablar  de “ciegos que no quieren oír” o  “revoltosos apáticos”.  Nuestro sistema  universitario cuenta con profesores  excelentes en todas las disciplinas que podrían  ayudar  -asesorar, enseñar- al  Gobierno y a la Administración universitaria, de modo más económico y trabajando de verdad.

Mirando con atención, el  KITSCH político es lo que hemos estamos observando en el  gobierno isleño en los últimos dos años.  Un  mal calco de GOBIERNO (norteamericano, claro está) que no sólo es de mal gusto en actitud y expresiones orales o visuales, sino en la  respuesta a quien le paga por su desempeño,  que es el  pueblo.  Desde “such is life” en adelante se muestra  un desprecio absoluto por el país todo,  excepto por las claques más cercanas, siempre lambisconas o adineradas (o ambas). El  pueblo no cuenta, por meritorio que sea,  y menos, si es pobre y honrado. Los exabruptos, insultos, incoherencias verbales y de acción son continuos.  La improvisación absurda de tintes grotescos, junto  a la grosería, reinan.  A todo este desastre hay que añadir que no logran expresarse correctamente ni en español ni en inglés, aunque  presumen de bilingües. Y  nosotros, los que TRABAJAMOS, les pagamos por esa exhibición de mediocridad.

Este conjunto de oropel no apoya  el arte o la cultura porque no los entienden. No van al teatro, a la ópera, a exposiciones ni a alguna actividad artística. Respecto al teatro creen que sólo se trata de la broadwayana comedia musical. No sé qué colgaran en su  sala; cheques firmados -o en blanco-, quizás. Por eso no se dan cuenta de que pintar a Coquito en un mural es cultura popular;  pasarle brocha gorda o rolo es infantilismo; derroche de incultura: KITSCH.  Es … Lady Gaga.

Desde que el mundo es mundo el hombre le vende el alma al diablo  por el poder, el dinero  y la fama.  Aquí se juega al dinero y al poder imitando a  los norteamericanos, pero dentro de la falsedad  en todos los rubros, tal como lo haría cualquier dictadorcillo de segunda, de esos que ellos mismos aparentan despreciar. Cierto que Estados Unidos nunca se ha reconocido en el mundo por su elegancia en el decir, el vestir o el pensar, pero son maestros en el juego de la política, siempre fundados en el principio diplomático de la elegancia.  Pueden mentir, pero con altura.  Impera la cultura KITSCH, pero sin llegar al extremo. (Eso pese a que Disneyland es el ícono  kitsch mundial.)

Las expresiones del Presidente de Senado en conferencias de prensa como “ladrón, compinches, bandidos…”, responden al argot del  mundo del hampa. El Gobernador y la  Secretaria de Educación (hoy, ex)  hicieron alarde de errores de lógica el mismo día con aquello de “ hace tres semanas atrás”. Hace tiempo deje de hacer  listas de los disparates  léxicos o las  incoherencias  de la lógica oral cuando  hablan los políticos. Ahora no los oigo.  Sin embargo, lo peor de este grupo  kitsch es la confusión mental que padecen, que se trasmite al pueblo ignorante, a quienes sirven de  mal ejemplo.

Ese es el contraste con los estudiantes de la Universidad: que ellos saben hablar, saben pensar, saben disculparse cuando es necesario  o  corregir a tiempo sus errores.  Los estudiantes no  han asumido la postura infantil del revanchismo. El Gobierno y la  Administración universitaria están bajo un tantrum porque los estudiantes les han ganado ante la opinión pública y no lo pueden tolerar. ¿No sería más elegante – y razonable- resolver la situación y hacerse parte del  triunfo?  Para eso se necesita inteligencia y razonamiento equilibrado que es lo que no se ha observado en el grupo regente.  Esas posturas los han convertido en hazmerreír del país y ya hasta de Estados Unidos y el resto del mundo.

Los estudiantes de la UPR, mis estudiantes, han llevado un proceso de huelga impecable y generoso por reclamos justos  que no sólo les atañen a ellos, sino también a nosotros los profesores,  a quienes se nos ha privado de ascensos, Sabáticas y fondos para la investigación. La respuesta del  Gobierno es un  “que  coman bizcochos”.  Son respuestas torpes, de mal gusto, que sólo muestran ignorancia, falta de diplomacia y del arte de gobernar, que, sí;  también es un arte.  Por el contrario, los estudiantes han  mostrado control, calma, aplomo, diplomacia, ecuanimidad, conocimiento y BUEN GUSTO  al hablar y al accionar. Luego de años de escuchar balbuceos, decrepitud lingüística, tartamudeo profesional en español y en inglés, da gusto escuchar la excelente articulación de los estudiantes, el dominio lingüístico, la elocuencia, que es reflejo de dominio del pensamiento.  Del control de su  inteligencia .

Desde luego que en el juego del debate intelectual se esperan  respuestas del mismo nivel o  superiores si son los “superiores” los que hablan. Pero no. Volvió a dominarlos el  KITSCH y aun cuando ostentan grados y puestos de altísimo rango, a los que suponíamos que sólo podían  acceder los de un intelecto superior, nos  encontramos con las mismas señales de los políticos. (Debe  ser  contagioso). A una entidad regente le pregunta la  prensa una, dos, tres veces sobre la situación de la Universidad.  Como son colegas, me avergüenzo ante la respuesta sorpresivamente tomada de los convictos  políticos: “No  tengo comentario.”  ¡Oh, Zeus! ¿Dónde  están los argumentos elevados, la elocuencia de la docencia, el dominio académico?  El Gobernador iba leyendo lo que le escriben esos que ganan más que los universitarios, en su informe al país, y de pronto, un exabrupto destemplado –e incorrecto, además- contra los estudiantes y la Universidad en general. Lo embargó el  KITSCH,  el mal  gusto, el descontrol, la  falta de elegancia. Tras el inicio de la huelga pasaron los días y la mudez de la Junta de Síndicos –entidad del Olimpo, aunque sin visión deidal- se volvió cortante.  Un día su Presidenta ofreció una declaración que resultó ser una cantinflada. Un torrente de palabras manidas,  repetitivas, clichosas, hasta graciosas-, que no decían absolutamente nada.   Una  mala imitación del genial comediante  Cantinflas, pero en KITSCH.

Esta  Junta de  anti-académicos que ignora lo que es la AKADEMIA y no le importa  averiguarlo si no le es rentable, no quiere que  los estudiante reciban becas y  exenciones de matrícula de manera  concurrente porque no hay dinero.  Pero, ¿y la bandada de asesores políticos  -nepotismo en su mayoría- que cuentan con dos,  tres, cuatro, múltiples contratos millonarios que nos hacen enrojecer de envidia  a los que tenemos grados, conocimientos,  “savoir faire” y, además, trabajamos?  Los alumnos estudian y además tienen méritos artísticos,  atléticos o de otro orden al que nunca llegarán los administradores y asesores de la vida política de este país.

Lo  que han gastado  el Gobierno y la Administración de la Universidad en contratar  policías de distintos  calibres con la misión de provocar, amedrentar, macanear a los estudiantes y sus padres, se lo  hubieran podido economizar porque estos estudiantes ni tienen armas ni son violentos ni son  políticos. Sólo son inteligentes, dotados y conscientes. Es más, si le dejaran la Universidad  al  grupo de estudiantes que ha liderado la huelga, ya hubiera terminado la huelga y el desfalco económico de la Universidad, sin prescindir de la Beca Pell ni de las meritorias exenciones por las cuales trabajan.  Pero, perderíamos el tiempo hablándoles a trogloditas de las utopías de los jóvenes.  Como no son académicos, no los entienden.  Esos jóvenes que están allí sufriendo por  otros son mis estudiantes, los estudiantes de todos nosotros, los profesores ausentes, y, como en la obra de Arthur  Miller, “todos son [nuestros] hijos”; los extrañamos y sabemos que nos necesitan.  ¿Por qué, pues, no negociar de  verdad?

Si la Administración de la Universidad y el Gobierno no fueran Kitsch, renunciarían a sus cargos, dando paso al gobierno de la inteligencia y al buen gusto. Pero, todavía impera en ellos el impulso de la fachada;  la farsa burda del dinero y el poder.

Me  siento profundamente orgullosa de los estudiantes huelgarios y sus líderes representativos, en la misma medida en que me avergüenza vivir en una improvisada dictadura. Mil felicitaciones a ese grupo de puertorriqueños inteligentes, conscientes, responsables, mesurados, perseverantes, articulados, elocuentes, ELEGANTES  que son los estudiantes que nos representan ante el país y ante el mundo y  que vis a vis  con el GOBIERNO  KITSCH,  tanto universitario como político, son el futuro razonable que desde hoy se llevan la palma.

Rosalina Perales, Catedrática UPR

About Dania García Lebrón

I was born in the arms of imaginary friends...
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