La toga que se perdió – Columna de El Nuevo Día

22 Junio 2010
Por: Silverio Pérez

La toga que se perdió

El presidente de la Universidad de Puerto Rico, José Ramón de la Torre, perdió su toga en medio del conflicto huelgario. Ya antes había perdido la credibilidad, después perdió la chaveta y finalmente perdió la guerra que desató contra los estudiantes en huelga. A pesar de los miles de dólares gastados en una campaña de medios donde se usó activistas del PNP para difamar a sus compañeros estudiantes; a pesar del uso de la Fuerza de Choque repartiendo macanazos y empujones en las líneas de piquete; a pesar de los costosísimos bufetes de abogados que usaron para llevar casos contra el liderato estudiantil; a pesar del bloqueo de alimentos y medicinas a los que estaban atrincherados en los recintos; a pesar de las amenazas de pérdida del semestre; a pesar del intento del Gobernador de imponer un mediador que ya de antemano favorecía la Ley 7; a pesar de los intentos de amañar una asamblea en el Centro de Convenciones para revocar la huelga; a pesar de los aguaceros, los vientos y los truenos, los estudiantes vencieron.

La toga que se perdió simplemente desapareció porque quien se la iba a poner había perdido ya el comportamiento académico que le hacía merecerla. No era la primera vez que deshonraba una toga. Cuando estuvo investido como presidente del Instituto de Cultura Puertorriqueña le hizo entrega de la medalla del Instituto a Carlos Romero Barceló por “su aportación a la cultura puertorriqueña”. Romero, enajenado de la realidad, sobre todo después del puño que le dieron en un ojo en una pelea, llamó “coqueros” a los estudiantes universitarios. Ni De La Torre y mucho menos la presidenta de la Junta de Síndicos, Ygrí Rivera, salieron en defensa del estudiantado. Avalaron con su silencio el insulto.

Ygrí también tiene su pedigrí como romerista. Romero fue su jefe en la época del Cerro Maravilla. Ella le asesoraba en “seguridad”. Su primo, Pedro Rivera Casiano, el principal ayudante de Romero en aquel maravilloso cuatrienio, es padre de Alexis, el hoy ayudante especial de José Ramón de la Torre. Treinta y dos años después del asesinato de dos jóvenes universitarios en Maravilla, siguen con la misma mentalidad y metodología para aplastar la disidencia: la maceta y la propaganda incendiaria.

Pero esta vez se encontraron con unos estudiantes que ante los atropellos de la administración universitaria fueron elegantes, ante la incapacidad, fueron creativos, ante la brutalidad, fueron inteligentes, ante la embestida, fueron pacientes, ante la imposición fueron democráticos y ante la mentira expresaron su verdad.

La toga que se le perdió al “muerto sentao” los estudiantes se la pusieron y nos dieron cátedra a todos. Construyeron una unidad en la diversidad. La consigna “once recintos, una UPR” fue inclusiva y de gran fuerza. Lograron el consenso con tres peticiones claras, específicas y razonables. Los sindicatos no pudieron articular una unidad de pueblo en contra de la Ley 7. El movimiento comunitario tampoco lo pudo hacer con el desmantelamiento de la Ley de Comunidades Especiales y el ataque al proyecto del Caño Martín Peña. A los abogados le fastidiaron el Colegio de Abogados y le convirtieron el Tribunal Supremo en un comité del PNP y se han quedado en la parálisis del análisis. A los trabajadores de la cultura nos han destruido las instituciones culturales y hemos protestado tímidamente. Sólo los estudiantes han logrado detener la embestida de la ola azul. Tenemos que sentarnos a repasar la lección que nos han dado.

Los estudiantes ganaron la huelga y como una pataleta final la administración pidió que limpiaran el recinto. Los estudiantes ya lo habían hecho porque aman su universidad. Cuando los portones abran se verá que la Universidad fue cuidada por quienes la conocen y la defienden. La pregunta es si el que perdió la toga y la Junta de Síndicos van a limpiar lo que han ensuciado. ¿Le pedirán a Carlos Romero Barceló que se excuse con los estudiantes? ¿Devolverán los millones mal gastados en abogados y propaganda difamatoria? ¿Renunciarán Ygrí Rivera y José Ramón de la Torre por su ineptitud? Si hay que limpiar, que se limpie todo. Quizás en esa limpieza aparezca la toga perdida.

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